Estrés

Se podría
definir como el conjunto de reacciones fisiológicas provocadas en el organismo
a causa de una situación que el cuerpo identifica como altamente demandante o
amenazante y prepararse para su afrontamiento. Así entonces el estrés es una respuesta
natural de supervivencia propia de todos los seres vivos. En estos últimos años
se está considerando como una patología más, a causa de perpetuar esta
respuesta alteradora de la homeostasis sin la consiguiente recuperación del
organismo por los estilos de vida modernos tan desenfrenados y llenos de
responsabilidades.

El origen
del estrés viene de la mano del fisiólogo Hans Seyle, más conocido en el mundo
del entrenamiento deportivo por su descripción del síndrome general de
adaptación (SGA), que posteriormente fue la base para la propuesta de algunos
modelos clásicos de periodización.

Seyle,
definió el SGA en tres etapas:

1. Alarma de
reacción: agente desestabilizador interno

promo

2. Adaptación:
respuesta del organismo para restablecer la homeostasis

3. Agotamiento:
pérdida de la respuesta del organismo al verse superada por el agente externo

El propio entrenamiento es un
agente estresante que causa la primera etapa del SGA, donde dependiendo de la
magnitud de su carga y su dosificación en el tiempo, el organismo se verá en
condiciones de adaptarse a ésta (sobrecompensación) y lograr un nivel superior
de rendimiento, o no; induciendo a la larga la tercera fase del SGA y poder
desarrollar un cuadro de overreaching
no funcional
o peor aún, el temido síndrome de sobreentrenamiento. Este
proceso se puede observar de forma gráfica en la figura 1.

Figura 1:
curva representativa de la respuesta a un único estímulo (Extraído de Bolognese y Del Rosso (2012))

Para
entender de una forma más global el término estrés, es adecuado enfocarlo desde
distintas perspectivas, ya que su origen puede darse por distintos mecanismos.
De esta forma se puede estudiar el estrés:

– Como estímulo: se relaciona con fenómenos externos al propio individuo que
tienen un impacto directo en su situación personal. Por ejemplo:
acontecimientos de gran magnitud (pérdida de un ser querido, fractura por
trauma…), acontecimientos de menor magnitud (responsabilidades laborales,
relaciones sociales…) o estímulos permanentes (ruido molesto continuado,
contaminación ambiental/acústica/lumínica…).

– Como respuesta: detallado anteriormente por el SGA (por ejemplo el entrenamiento).

– Como interacción: entendiéndose como la integración subjetiva del individuo
respecto a sus propios recursos (armas para afrontar el agente estresor) y la
situación de alarma. Este punto de enfoque tiene en cuenta los procesos
cognitivos distintos a nivel interindividual, aclarando de esta forma el porque
ciertas personas pueden verse más afectadas (sensación de pocas armas para
afrontar la situación) ante ciertas condiciones más o menos estresantes y otras
no tanto.

La respuesta
del organismo para luchar contra esta situación de alarma aguda se puede
sintetizar en dos categorías:

– Activación predominante del sistema nervioso simpático (vasoconstricción
periférica, taquicardia, midriasis…)

– Afectación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, con su concomitante
producción de catecolaminas (adrenalina y noradrenalina), cortisol y cefelina.
Estas hormonas alteraran la función metabólica e inmunológica del organismo,
generando gran disponibilidad de sustratos y agentes defensores (células
inmunológicas) para que el cuerpo esté preparado ante la situación de
emergencia. Esto se traduce en aumentos en las concentraciones de glucosa,
factores de coagulación, aminoácidos y factores inmunitarios.

Como se ha
comentado anteriormente, si el cuerpo no logra adaptarse o suprimir el agente
estresor, la respuesta a éste se agota,
volviéndose insostenible para la capacidad del organismo, desembocando en
estrés patológico capaz de provocar trastornos fisiológicos, psicológicos y
conductuales que afectarán la salud, y por ende, la calidad de vida de estas
personas. Son comunes, en situaciones diagnosticadas de estrés, síntomas como:
inmunosupresión (aumento de enfermedades infecciosas), sobrepeso y obesidad,
pérdida de cabello, insomnio, depresión… entre muchas otras.

Lic.
David Masferrer Llana

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Referencias

Cano, A. “La naturaleza del estrés”, Sociedad
Española para el estudio de la Ansiedad y el Estrés
[Internet], disponible en: http://pendientedemigracion.ucm.es/info/seas/estres_lab/el_estres.htm.

http://es.wikipedia.org/wiki/Estrés

Bolognese, M., Del Rosso, S., (2012). Síndrome general de adaptación y su
aplicación al fitness.
Apuntes Taller de Metodología en el Fitness –
Programación y Planificación

Seyle H,. (1950). Stress
and the General AdaptationSyndrome. Br Med J. Jun 17, 1950; 1(4667):
1383–1392.

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