Hemos Hecho del Fitness o la Aptitud Física Algo Demasiado Complejo

Un nuevo reporte del Global Wellness Institute, una organización sin fines de lucro que se enfoca en la investigación sobre salud preventiva y bienestar, encontró que los estadounidenses gastaron 264600 millones de dólares en actividades físicas en el año 2018, muy lejos de lo que cualquier otra nación haya gastado. Estados Unidos lidera los listados del mundo en cada uno de los segmentos, incluyendo clases grupales ($11700 millones), deportes y recreación (58000 millones), ropa y zapatos (117000 millones), equipos y suministros (37500 millones), movimientos relacionados con el mindfulness como el yoga (10000 millones) y tecnología relacionada (8100 millones). Y sin embargo, de acuerdo con la revista académica The Lancet, aun con todos estos gastos considerados, el país ocupa el puesto número 143 a nivel global en cuanto a participación en actividades físicas se refiere. Más del 40 por ciento de los estadounidenses no alcanzan a completar el estándar mundial de 150 minutos de actividad física moderada a la semana (por ej., caminata rápida o jardinería) o 75 minutos de actividad física intensa a la semana (por ej., atletismo o entrenamiento de fuerza).

Estos datos reflejan en gran parte lo que ya es conocido en temas de salud. Estados Unidos gasta, y con un alto margen, más dinero en salud por persona que cualquier otro país desarrollado y, sin embargo, se encuentra en los últimos lugares (si no en el último) en todas las medidas comunes de salud como las de enfermedad crónica, esperanza de vida, mortalidad infantil, discapacidad y muertes relacionadas con las drogas. Esto no es sorprendente, considerando que un nivel insuficiente de actividad física junto con una mala alimentación es la segunda causa principal de muerte prevenible después del tabaquismo.

Causas Subyacentes

El Global Wellness Institute enumeró algunas de las causas que generan la discrepancia entre los dólares que se gastan en actividad física en el país y la participación real en la misma: no existen suficientes aceras ni carriles para bicicletas, los deportes de los jóvenes se han vuelto demasiado costosos y súper competitivos y se carece de una cultura del ejercicio alentadora y colectiva.

Además, la industria de la salud y el “fitness” se ha obsesionado con la complejidad. Algunas veces puede ser justificado, pero frecuentemente no lo es. Una de las razones por las cuales la gente convierte las cosas en algo complejo es para poder venderlas. Es difícil monetizar lo básico, así que es mejor inventarle a algo un enfoque elaborado y que suene sexy y la gente pagará por él. Y entonces ¿por qué estamos dispuestos a gastar tanto dinero en servicios que son a menudo innecesarios?. Tal vez sea porque la complejidad es una forma de evitar enfrentarnos a la realidad de que lo realmente importante para la salud y el estado físico es presentarse y hacer el trabajo. No es pensar en hacerlo o hablar sobre ello. Es simplemente hacerlo.

Entre más complejo conviertes algo, más fácil es emocionarse con ello, hablar de ello e incluso comenzar a hacerlo – sin embargo es más difícil comprometerse a largo plazo. La complejidad te da excusas, vías de escape e infinitas opciones para cambiar de rumbo. La simplicidad es diferente. No te puedes esconder detrás de la simplicidad. Tienes que presentarte día tras día y hacer el trabajo.

Lo que Podemos hacer al Respecto

Es hora de volver a lo básico. Al hablar de nutrición, el escritor Michael Pollan ofreció el famoso consejo: “Consume alimentos, no muchos, en su mayoría plantas”. Al hablar de “fitness” me gustaría agregar: mueve tu cuerpo con frecuencia, algunas veces de forma intensa, cada minuto cuenta.

Una excusa muy común es que la gente no tiene tiempo para hacer ejercicio. Aunque esto puede ser cierto si tienes varios trabajos y te cuesta satisfacer tus necesidades básicas, para la mayoría de las personas no es el caso. Un estudio reciente con una muestra de 32000 sujetos y realizado por el laboratorio de ideas Rand, encontró que, en promedio, los estadounidenses tienen más de 4.5 horas al día de tiempo libre, las cuales en su gran mayoría las pasan sentados frente a una pantalla.  Este hallazgo fue consistente sin importar los ingresos, la edad, el género o la etnia.

Aún si insistes en que estás muy ocupado para hacer ejercicio porque tienes un trabajo importante, deberías intentar re-enmarcar la actividad física como parte esencial de ese trabajo importante. Trabajos de investigación han mostrado que el practicar ejercicio de manera regular incrementa el pensamiento creativo y la capacidad de resolución de problemas, mejora el estado de ánimo y el control emocional y estimula la concentración y la energía. No hay ninguna línea de trabajo que no se beneficie de esos atributos.

La actividad física no es ninguna ciencia espacial y no necesita costar miles de millones de dólares. Es de hecho muy simple – aunque simple no signifique necesariamente que sea fácil. Si necesitas más inspiración o información, a continuación te dejo algunas de mis antiguas publicaciones que te pueden ayudar en tu camino. También puedes seguirme en Twitter, donde comparto consejos y trucos diarios respaldados por la ciencia.

  • El trabajo de fortalecimiento minimalista que puedes hacer en casa con muy poco (o ningún) equipo.
  • La caminata rápida te lleva al 99 por ciento de la meta cuando se trata de ejercicio regular.
  • El mejor monitor de actividad física no es el de la tecnología más sofisticada sino tu compañero de entrenamiento o tu comunidad.

 

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Autor

Brad Stulberg

Traducción

Julliana Bermeo

Cita Original

https://thegrowtheq.com/we-make-fitness-too-complex-and-that-is-dumb/

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