La Inteligencia Emocional Puede Potenciar tu Resistencia

Una nueva investigación ha demostrado que quienes pueden identificar y regular sus emociones siguen dando lo mejor de si mismos cuando las cosas se ponen difíciles.

En las pruebas de resistencia, algunas personas presionan más que otras. Estas no son necesariamente las personas que se derrumban al final, que pueden haber realizado los esprints más rápidos en la recta final (o tienen un don para lo dramático). Durante las largas y solitarias millas de una carrera, uno debe tomar micro decisiones sobre si ejercer más presión sobre uno mismo o relajar un poco. Estas decisiones son en su mayoría invisibles para todos los demás, pero en conjunto hacen la diferencia entre una buena y una mala carrera.

A menudo hablamos sobre esta capacidad de seguir esforzándose con vagas generalidades (dureza, agallas, concentración, etc.) pero no tenemos una forma confiable de cuantificar las diferencias entre los que se presionan más y los que renuncian antes. En tal sentido, me interesó un artículo recientemente publicado por tres psicólogos en Italia, dirigido por Enrico Rubaltelli de la Universidad de Padova, donde analizaron los vínculos entre la inteligencia emocional y el rendimiento en media maratón. En pocas palabras, aquellos que eran mejores para reconocer y regular sus emociones corrieron carreras más rápidas.

El estudio se realizó durante una media maratón en Verona e involucró a 237 corredores que el día previo a la carrera completaron un cuestionario denominado “Formulario corto de aspectos vinculados a la inteligencia emocional”, que implicaba coincidir o no con afirmaciones como “expresar mis emociones con palabras no es un problema para mí o “me detengo y pienso en mis sentimientos frecuentemente”. La puntuación que obtuvieron en esta prueba se convirtió en un fuerte estimador de los tiempos de carrera al día siguiente, incluso más fuerte que la experiencia previa en la carrera o el kilometraje de entrenamiento semanal típico. Detengámonos aquí para tener un panorama más completo.

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Antes de seguir adelante, debo reconocer que existe mucha exageración y controversia, sobre el concepto de inteligencia emocional. Desde que Daniel Goleman publicó un libro con ese nombre en 1995 (con el subtítulo “Por qué puede ser más importante que el coeficiente intelectual”), la inteligencia emocional ha sido una palabra de moda muy popular en los círculos de la administración/gerenciamiento y la educación. Queda bastante claro, por lo que puedo decir, que las personas que tienen un alto nivel de inteligencia emocional tienden a tener éxito en muchos aspectos de la vida. Lo que está menos claro es si evaluar la inteligencia emocional de alguien te revela algo nuevo sobre sus perspectivas, que no obtendrías al analizar cosas más tradicionales como su IQ y los rasgos de personalidad de los “Cinco Grandes” (apertura a la experiencia, conciencia, extroversión, amabilidad, inestabilidad emocional).

Esto es una controversia que no podemos resolver aquí. Ahora hay varias formas competitivas de definir la inteligencia emocional, ya sea como una habilidad o un rasgo (que es el enfoque que utilizaremos aquí). Pero dejando de lado la cuestión de si la inteligencia emocional es un concepto nuevo o un nombre nuevo para los viejos conceptos, es fascinante que un simple cuestionario pueda hacer predicciones tan poderosas sobre el rendimiento de media maratón.

Por supuesto, los vínculos entre la personalidad y el rendimiento en la competencia son mucho mas complejos que lo que ocurre en la carrera en sí. Los investigadores utilizaron un modelo de factores múltiples para explorar cómo diferentes factores de contribución, como el entrenamiento, la experiencia previa en la carrera y el establecimiento de objetivos, interactúan con la inteligencia emocional para influir en el rendimiento de la carrera. Cuando se combinaron todos estos factores, una mayor inteligencia emocional aún se relacionaba directamente con un mejor tiempo de carrera, probablemente porque eres mejor para manejar las inevitables emociones negativas de la mitad de la carrera sin disminuir la velocidad. Pero también se observaron algunos vínculos indirectos: aquellos con mayor inteligencia emocional tendían a ser más optimistas y confiados en sus habilidades, así que establecieron metas más altas antes de la carrera (lo que permite obtener mejores tiempos) pero también presentaron una tendencia a realizar menos entrenamiento en los meses previos a la carrera (lo que produce peores tiempos). En otras palabras, estábamos frente a una espada de doble filo.

Cuando intercambié correos electrónicos con Enrico Rubaltelli, el autor principal, mencionó que ya habían realizado una serie de experimentos adicionales sobre inteligencia emocional y resistencia. Replicaron los resultados iniciales en otra media maratón y también los contrastaron en una maratón (donde el entrenamiento tuvo un impacto mucho mayor en el tiempo de finalización) y en una prueba contrarreloj de 3200 metros en pista (donde a la mitad de los participantes no conocían cual sería la longitud de la carrera por adelantado, para poder analizar su respuesta a la incertidumbre).

Y lo mas intrigante aún; han comenzado a evaluar un protocolo de entrenamiento mental para mejorar la inteligencia emocional. Investigaciones previas han demostrado que esto es posible. El protocolo que Rubaltelli y sus colegas están usando contempla sesiones de mindfulness (otra palabra de moda), técnicas de respiración, objetivos y motivación. Hasta el momento ha sido probado en jugadores de fútbol y atletas de tiro, y han observado resultados positivos en su habilidad para mantener el enfoque durante una tarea en computadora llamada prueba de Stroop; actualmente los investigadores esperan poder probarlo en corredores.

Debo decir muy claramente aquí que tomo algunos de estos resultados con mucha cautela. ¿La inteligencia emocional es un mejor factor de predicción del tiempo de media maratón que el entrenamiento?. Eso puede ser cierto en esta muestra particular de corredores, que entrenaron en promedio 3,4 veces por semana durante un total de 24,4 millas (aunque ciertamente espero ver la repetición). Pero estoy bastante seguro de que esto no es cierto en los Juegos Olímpicos, ni en cualquier competencia razonable de escuela secundaria (high school).

Aún así, aunque solo tenga una contribución muy pequeña en atletas más serios y mejor entrenados, eso sería muy interesante. Reforzaría la idea de que sus límites en cualquier prueba de resistencia no son simplemente un producto matemático de su frecuencia cardíaca, niveles de lactato, etc. En cambio, lo que importa es cómo eliges responder a todas estas señales. Y aún mejor, si puedes mejorar tu inteligencia emocional, esta podría ser la primera intervención de entrenamiento de resistencia que también mejore tu desempeño como cónyuge o padre, y al revés. Esperemos que así sea.

Autor

Alex Hutchinson

 

Cita Original

https://www.outsideonline.com/2332416/how-emotional-intelligence-boosts-your-endurance

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