Parámetros de control de la intensidad en la natación

Estimados alumnos, a continuación les presentamos un texto elaborado por el Lic. Ignacio Costa como “aperitivo” de la materia que se impartirá en nuestro curso de Entrenador Especialista en Natación. Esperamos que, como bien nos comentaba el propio Ignacio, este texto sirva como “generador de dudas”, que sin duda podrán resolverse en nuestra capacitación.


La determinación de zonas de entrenamiento surge ante la necesidad de estimar el impacto que un dado trabajo, tendrá en el organismo del sujeto. Los componentes de la carga de entrenamiento son varios y todos importantes. Aunque con frecuencia en la bibliografía se cae en un simplismo resumiéndolos solo en volumen e intensidad. Para complicar las cosas a veces se confunde volumen y duración; y por si fuera poco a la intensidad se la indica muy comúnmente con valores absolutos, o con parámetros que deberían contemplar cierta variabilidad. A los fines de intentar esclarecer un poco estas confusiones es que se explicarán algunos puntos sobre la intensidad, en relación a la natación.

Los parámetros de control más usados por su simplicidad de registro son:

La velocidad crítica (vCrit)

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La frecuencia cardíaca (FC)

La sensación subjetiva del esfuerzo (Rate Perceived Exertion o OMNI-RPE)

La lactatemia (concentración de lactato en sangre).

La velocidad asociada al máximo consumo de oxígeno (vVO2max) y tiempo límite (TLim).

Acerca del respeto de la individualidad

Algunos de los valores que suelen presentarse en la bibliografía como referencia de zonas de entrenamiento no respetan la individualidad, dado que cada persona tiene una respuesta particular. En otras palabras, no todos alcanzamos el mismo nivel de lactato, o de latidos por minuto, ante el mismo esfuerzo. Sin embargo abundan las tablas que determinan zonas según se alcancen ciertos valores absolutos de latidos por minuto, o lactato en sangre. Como ejemplo, respecto a la FCmax y otras variables cardiovasculares, obsérvese en la tabla 1, como difieren en un mismo sujeto, según sea el deporte (es decir en diferentes posiciones del cuerpo, frecuencia gestual y masa muscular involucrada).

Actividad

FCmax.

(lat/min)

VS

(ml/lat)

Q

(l/min)

Pedestrismo

190

130

24,7

Ciclismo

185

120

22,2

Natación

170

135

22,9

Tabla 1. Cambios en la FCmáx., volumen sistólico y gasto cardíaco, en relación, a la posición del cuerpo y masa muscular involucrada en diferentes actividades. (FCmax.= frecuencia cardíaca máxima, VS= volumen sistólico, Q= gasto cardíaco. (modificado de Wilmore J. & Costill D., 2007).

También habrá diferencias según nuestro nivel de entrenamiento, nuestra eficiencia y estilo de nado. Por esta razón es preferible siempre determinar zonas con valores relativos. Es decir porcentajes de un valor máximo registrado en una evaluación específica en nuestro deportista. Lo que incluso nos permitiría hacer relaciones con otros deportistas.

Vale destacar entonces en el caso de la FCmax, que no es correcto el uso de ecuaciones para estimarla, y en el caso de la lactatemia no lo es, el suponer un umbral de lactato igual para todos. En este sentido la valoración de lo que se podría denominar como “carga externa” por medio de uso de la velocidad, ya sea calculando la vCrit, o estimando la vVO2max nos implica necesariamente una evaluación individual, desde el inicio. Es decir no hay ecuaciones que supongan velocidades sin un registro directo, como ocurre con la FCmax por ejemplo.

No obstante hay diferencias que deben ser contempladas y es que para el caso de la vCrit. Existen distintas formas de calcularla. Por ejemplo pueden usarse dos o más registros máximos en distancias que van desde lo 50m hasta los 400m.

El deportistas especialista en una dada distancia, lógicamente presentará cambios a lo largo de la temporada (por su entrenamiento específico) que no necesariamente afecten las velocidades que obtenga para trabajos en otras distancias. Lo que me podría inducir a errores.

Respecto a la vVO2max si tomamos un test de distancia fija para estimarla, como pueden ser los 400m, se nos podría presentar un caso similar. Tomando como ejemplo un velocista, podríamos atinar en las propuestas de trabajos a alta intensidad, mientras que posiblemente en los de baja, erremos, con una tendencia a subestimarlos (es decir que implicarían un impacto mayor del supuesto). Lo que obviamente se presentaría en sentido contrario en un fondista.

Quizás esto se vea reducido en alguna medida si la evaluación, no es sobre una distancia fija, y prefiero un test máximo, continuo e incremental; chequeando luego la velocidad alcanzada en el último estadio, con un test de tiempo límite (TLim).

Otro parámetro de control es la OMNI-RPE, quizás en su aplicación parezca el más sencillo de implementar, aunque requiere de un aprendizaje que lleva su tiempo, para realmente relacionar la tabla de esfuerzo y lo percibido. No obstante integra en esto una multiplicidad de aspectos que hacen a un verdadero respeto por lo “interno” en su conjunto.

Conclusión

Cada parámetro irá variando dependiendo de como nos afecten ciertos factores internos, y su combinación, tales como la depleción de las reservas de glucógeno, y/o el incremento de la acidez, y/o la deshidratación y/o el aumento de la temperatura corporal; o factores externos como por ejemplo la temperatura del agua y del medio, y si se nada en aguas abiertas, incluso corrientes, olas, viento, etc.

En este punto es interesante destacar que la variabilidad de la OMNI-RPE nos puede brindar una dato auxiliar y “holístico” donde se considera también el aspecto psicológico (motivación) del sujeto; el cual con los otros parámetros no es contemplado.

Al momento de determinar zonas de entrenamiento y su impacto, cuantos más parámetros se consideren en forma relativa, e individual, para el control de la intensidad, menos errores se cometerán.

AUTOR

Ignacio Costa

REFERENCIAS

Wilmore J.H. & Costill D.L. Fisiología del esfuerzo y del deporte. Editorial Paidotribo, 2007.

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