Revisión de la A a la Z de los Suplementos Nutricionales: Leucina, Lecitina y Ácido Linoleico

M. K. Ranchordas1, E. Blomstrand2, P. C. Calder3, L. M. Burke4, S. J. Stear5y L. M. Castell6

1Department of Sport, Faculty of Health and Wellbeing, Sheffield Hallam University, Sheffield, Reino Unido.

2The Swedish School of Sport and Health Sciences, Stockholm, Suecia.

3School of Medicine, University of Southampton, Southampton, Reino Unido.

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4Australian Institute of Sport, Canberra, Australia.

5Performance Influencers Limited, London, UK 6University of Oxford, Oxford, Reino Unido.

 

Notas Introductorias

Poco se sabe sobre los efectos que tendría en los atletas el fosfolípido natural lecitina, aparte de su relación con la colina. Si bien la suplementación con aminoácidos de cadena ramificada (AACR) fue discutida en un artículo anterior de esta serie, es apropiado discutir la leucina por separado, ya que muchos atletas tanto jóvenes como de mayor edad, lo utilizan rutinariamente en estos días. Es poco frecuente que los individuos presenten deficiencias de ácido linoleico, debido a que el mismo está ampliamente disponible en la dieta, y por lo tanto los atletas no lo consumen frecuentemente como suplemento. A finales de los años sesenta, se implementó por primera vez la suplementación con ácido γ-linolénico (AGL) como agente terapéutico usando triglicéridos mixtos con o sin AGL en sujetos con claudicación que realizaban ejercicios para piernas. A partir de ese momento la mayoría de los estudios sobre GLA han sido clínicos, pero existe cierto interés en el uso de GLA como suplemento para atletas.

 

Leucina

 E. Blomstrand

 

La leucina es uno de los tres aminoácidos de cadena ramificada (AACR) y es un aminoácido esencial (AAE) que tiene que ser aportado en la dieta. Además de desempeñarse como bloque de construcción para la síntesis de proteínas, la leucina también puede regular la tasa de síntesis de proteínas a través de un efecto estimulante sobre las enzimas implicadas en la traducción de RNAm específicos (1). Se ha demostrado que la leucina estimula directamente la tasa de síntesis de proteínas en el tejido muscular en varias preparaciones realizadas partir de animales experimentales y, más recientemente, en animales intactos después de la administración oral de la misma (2). En seres humanos se demostró que la infusión de leucina mejoraba el balance neto de proteínas y aumentaba la fosforilación/activación de la enzima reguladora ribosomal de 70-kD; protein quinasa S6 (p70S6k), lo que indica que la leucina tiene un efecto estimulador sobre la síntesis de proteínas también en el músculo humano después de ser ingerida por vía oral, aunque esto aún no ha sido confirmado (3, 4).

Cuando la leucina se ingiere junto con los otros AAE después de ejercicios de sobrecarga, la tasa de síntesis de proteínas aumenta mucho más que cuando no se administra un suministro nutricional y se obtiene un balance neto positivo de proteínas durante el período posterior al ejercicio (5). Sin embargo, la adición de una cantidad extra de leucina a un hidrolizado de proteínas o a una mezcla de AAE no tiene efecto, o sólo tiene un efecto adicional menor, sobre la velocidad de síntesis de proteínas en sujetos jóvenes (6). Por otro lado, datos recientes demuestran que la remoción de leucina de la mezcla de AAE elimina el efecto estimulante sobre la síntesis de proteínas y la fosforilación de p70S6k (7). En sujetos de edad avanzada, en quienes la cantidad requerida de leucina para alcanzar la estimulación óptima en la síntesis de proteínas puede ser mayor, la dieta enriquecida con leucina mejora la síntesis de proteínas musculares agudamente, pero a largo plazo no se observa efecto en la masa muscular (8).

Existe alguna evidencia proveniente de estudios realizados en animales que la leucina también puede inhibir la degradación de proteínas musculares, sin embargo, esto aún no se ha confirmado en el músculo humano.

La ingesta de leucina junto con otros AAE se recomienda junto con el ejercicio. Los datos disponibles indican que la cantidad de leucina necesaria para alcanzar un efecto óptimo es de 1,5-2,5 g en individuos jóvenes, que es el contenido normal en ~ 20 g de proteína de alta calidad. En los ancianos, la cantidad puede ser mayor.

 

Lecitina

M. K. Ranchordas 

La lecitina es un fosfolípido que se encuentra presente de manera natural en alimentos de origen animal y vegetal tales como la yema de huevo, la soja y el germen de trigo. La lecitina es naturalmente rica en fosfatidilcolina, que es necesaria para una estructura y función celular normal (9).

Se ha sugerido que el ejercicio extenuante provoca una disminución de las concentraciones plasmáticas de colina, lo que se asocia con una disminución en la acetilcolina y con una contracción muscular retardada (10). Se afirma que la suplementación con lecitina tendría propiedades ergogénicas debido a su contenido en fosfato o colina.

Muy pocos estudios han investigado los efectos de la suplementación con lecitina sobre el rendimiento deportivo. A triatletas entrenados se les administró un suplemento que contenía un placebo o una suplementación aguda con lecitina en una dosis de 0,2 g/kg 1 h antes del ejercicio (11). La condición placebo experimentó una disminución en las concentraciones plasmáticas de colina en un 17%; sin embargo, cuando se les administró el suplemento de lecitina, los niveles promedio de colina plasmática se mantuvieron sin cambios. En un estudio similar, 12 corredores de maratón expertos consumieron 2,2 g de lecitina o un placebo 1 día antes de correr una maratón (12). Los corredores que consumieron el suplemento con lecitina mantuvieron niveles normales de colina libre en el plasma en comparación con la condición placebo, sin embargo, no se observaron efectos sobre el rendimiento. En otro estudio se observó que 14 días de suplementación con lecitina de soja no ejercieron efectos ergogénicos sobre la fuerza de agarre (13).

Se administró un suplemento agudo de lecitina en dosis de 2,2 g antes del ejercicio y no se observaron efectos secundarios. Aunque la suplementación con lecitina parece prevenir la disminución en los niveles de colina después del ejercicio, no hay evidencia clara de que ejerza algún beneficio en el rendimiento.

 

Ácido Linoleico

P. C. Calder

 El ácido linoleico, es el miembro más simple de la familia de ácidos grasos poliinsaturados ω-6 y es un ácido graso esencial. Tiene un papel particular en el mantenimiento de la integridad de la piel porque su presencia dentro de la estructura de los lípidos específicos de la piel permite evitar la pérdida de agua. El ácido linoleico tiene una estructura diferente al ácido linoleico conjugado, cuya descripción puede ser obtenida en otras publicaciones (14). El ácido linoleico es el sustrato para la biosíntesis del ácido araquidónico, principal precursor de los eicosanoides involucrados en diferentes respuestas fisiológicas y fisiopatológicas. El ácido linoleico es sintetizado en los vegetales. Por consiguiente, tejidos vegetales, semillas y nueces; sus aceites (por ejemplo, aceite de maíz, aceite de girasol, aceite de soja); y los alimentos producidos a partir de estos aceites (por ejemplo, margarinas) tienen un alto contenido de ácido linoleico (frecuentemente >50% de los ácidos grasos presentes). La inclusión de semillas, frutos secos, granos, aceites vegetales y margarinas en diferentes alimentos, y la presencia de ácido linoleico en alimentos derivados de animales como resultado de la alimentación de animales y de las prácticas agrícolas modernas (por ejemplo, alimentación con granos) hace que el ácido linoleico tenga una presencia generalizada en los alimentos y en la dieta. Se estima que el requisito humano de ácido linoleico es 0,5% de energía lo que en un adulto occidental típico equivale a una ingesta de aproximadamente 1 g/día. La Encuesta Nacional de Dieta y Nutrición del Reino Unido indicó que la ingesta media de ácidos grasos omega 6, la mayoría de los cuales serían ácido linoleico, entre los adultos de 19 a 64 años es aproximadamente del 5,4% de la energía y que el 97,5% de la población en esta edad consume más del 2,7% de la energía en forma de ácidos grasos omega 6 (principalmente ácido linoleico) (15). La ingesta media fue de 12 g/día en hombres y 9 g/día en mujeres, y el 97,5% de los varones consumen más de 4,9 g/día y un 97,5% de las mujeres consume más de 4 g/día (15). Así, la ingesta de ácido linoleico entre adultos en el Reino Unido es muy superior a los valores de necesidad estimada. La ingesta en los Estados Unidos es probablemente más alta que en el Reino Unido (16). Un alto consumo de ácido linoleico puede inhibir competitivamente la biosíntesis del ácido graso omega-3 ácido eicosapentaenoico a partir de su precursor el ácido linolénico. Dado que el ácido linoleico se encuentra presente en los alimentos, no sería adecuado plantear su suplementación entre los atletas.

 

Ácido γ-linolénico (AGL) 

P. C. Calder

El AGL es un derivado desaturado del ácido linoleico. Es un ácido graso omega 6. El AGL se encuentra en ciertos aceites vegetales poco comunes como aceite de onagra y el aceite de borraja (a veces llamado aceite de starflower) y es típicamente raro en la dieta. Los estudios experimentales sugieren que tendría una acción antiinflamatoria mediada a través de la prostaglandina El y efectos analgésicos. Los suplementos con AGL en dosis bajas consumidos durante el ejercicio tuvieron un beneficio terapéutico en la claudicación en pacientes que realizaban ejercicios para piernas de pie (17). En un importante estudio de rehabilitación de pacientes con síndrome de radiculopatía compresiva provocado por problemas discales que afectaban las raíces nerviosas, un suplemento diario de 360 mg de AGL + 600 mg de ácido α-lipoico mejoró los síntomas neuropáticos (18). A pesar de la ausencia de evidencias sólidas en las investigaciones, se han recomendado una amplia gama de dosis de AGL (15-700 mg/día) para los atletas que desean aumentar el rendimiento y reducir la inflamación. Se cree que las dosis altas afectan el rendimiento y tienen un efecto adverso sobre el estado de ánimo, tal vez porque AGL es el precursor del ácido araquidónico. Se ha propuesto que la suplementación de AGL puede ayudar a los fisiculturistas a perder grasa, pero no contamos con evidencia sólida que sustente estas afirmaciones.

Conclusiones Finales 

La capacidad de la lecitina para mantener los niveles de colina plasmática después de ejercicio vigoroso es claramente útil. Sin embargo, aparte de eso, no habría una razón sólida para consumir suplementos con lecitina con la esperanza de mejorar el rendimiento. Sujetos jóvenes y de edad avanzada toman leucina como suplemento, y parece ser inofensiva incluso en dosis elevadas: los atletas de edad avanzada en particular tienen la esperanza de que les permita mejorar la sarcopenia. Sin embargo, hay poca evidencia, si es que existe alguna, que apoye la idea de que este suplemento sea una mejora ergogénica. Del mismo modo, la evidencia de que el ácido linoleico es necesario en términos de suplementos para los atletas no es sólida porque está ampliamente disponible en la dieta habitual. A diferencia del ácido linoleico, el AGL no abunda en la dieta. Se ha comercializado una gama sorprendentemente amplia de cantidades de AGL como suplementos adecuados para atletas, pero existe poca evidencia que respalde el uso de este suplemento en un contexto deportivo. Por lo tanto, como de costumbre, recomendamos que los atletas consulten a un nutricionista cualificado antes de tomar dichos suplementos.

Intereses en competencia

Ninguno.

 Procedencia y revisión por pares

Comisionado; Sin revisión externa por pares.

Para citar este artículo en su versión original 

M. K. Ranchordas, E. Blomstrand, P. C. Calder, et al.A-Z of nutritional supplements: dietary supplements, sports nutrition foods and ergogenic aids for health and performance –Part 23.Br J Sports Med2011 45: 830-831.

 

Referencias

 

registro endurance
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  3. Blomstrand E., Eliasson J., Karlsson H.K.R., et al. (2006). Branched-chain amino acids activate key enzymes in protein synthesis after physical exercise. J. Nutr.136:269S–73S.
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