¿Podemos predecir la evolución (desarrollo) y el rendimiento?

 

¿Podemos predecir la evolución?

“¿Sabías que la edad promedio de un medallista es de 26 años en los eventos de carrera, pero en los eventos de lanzamiento es mucho más alta?”

Así comenzó la conversación, antes de avanzar hacia la forma en que necesitábamos diagramar nuestros modelos de desarrollo y soporte en función de estos datos. El mensaje subyacente fue simple, podemos predecir el rendimiento a partir de datos recolectados en el pasado. Todos tenemos una trayectoria.

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No es la única vez que he escuchado esta conversación, y sí, tiene sentido, pero cada vez que oigo a la gente ingresar en la naturaleza predictiva, retrocedo y me pregunto. ¿Los datos realmente ayudan o simplemente estamos detrás de esa sensación de comodidad y seguridad que nos proporcionan? Después de todo, es mucho más fácil justificar mi elección (y tal vez mi trabajo) si afirmo que “el modelo predice X” versus “Tengo un presentimiento basado en la experiencia”.

Hay una creciente tendencia en el ámbito de los deportes de pista y de los deportes en general, de desplazarse hacia la toma de decisiones estadística/algorítmica. Ya sea en términos de países que financian atletas, compañías que eligen atletas o entrenadores que definen “potenciales”. Todos caemos en la alusión de la certeza. Sin embargo, algunos de nosotros, incluido yo mismo, tenemos la experiencia estadística para determinar lo que estamos haciendo. Tal vez en ámbito del béisbol, donde antiguos expertos en estadísticas son contratados por buenas sumas, pero en la pista, casi siempre somos aficionados los que realizamos el trabajo de los expertos. Pero el problema principal no radica en conocer o no las estadísticas, sino que radica en asumir lo que no conocemos.

El modelo

La trayectoria del rendimiento a menudo se basa en una simple observación estadística sobre el progreso de los atletas. Calcular los datos promedio, observar cuándo los atletas alcanzan su “máximo” o mejor marca personal, y esto se transforma el modelo de evolución/desarrollo.

Sin embargo, detrás de este modelo estadístico simple hay una gran cantidad de variables y supuestos de confusión.

Veamos el siguiente ejemplo:

Drogas

Nos guste o no, las últimas investigaciones han demostrado que un porcentaje relativamente grande de atletas profesionales consume  drogas para mejorar el rendimiento. En aquellos que recurren al lado oscuro, no tenemos idea de cuándo comenzaron o cómo puede afectar su desarrollo. Como anécdota, sabemos que pueden prolongar carreras y aportar avances. Tal vez un atleta normal alcanza un plateauo un punto de estancamiento, mientras que otro atleta elige este momento para probar el efecto de las drogas.

Psicología y Motivación

Los prodigios a menudo alcanzan sus puntos máximos a temprana edad, no gracias a la madurez física, sino porque su motivación para el deporte ha sido estimulada a temprana edad. No se les permite experimentar la vía de desarrollo normal y aprender a lidiar con el éxito y el fracaso. En lugar de esto, son empujados al escenario mundial con las herramientas físicas para manejarlo, pero no necesariamente cuentan con las herramientas psicológicas para enfrentarlo.

Incentivos financieros

En el mundo del running, donde es difícil obtener financiamiento económico, generalmente los deportistas abandonan a edad temprana, no debido a la incapacidad de mejorar, si no que debido a la imposibilidad financiera de continuar. ¿Deben retrasar la vida real y la estabilidad financiera potencial de un trabajo real, para perseguir un sueño? Alternativamente, si ganas millones de dólares, o eres un africano del este que por ganar un par de maratones puedes ubicar en una buena posición económica de por vida a tu familia, el incentivo para continuar puede disminuir.

El camino real …

Solo observemos la investigación que realicé con mujeres corredoras de 800 metros de clase mundial. A pesar de controlar el consumo de “drogas” lo mejor que pude, las corredoras alcanzaron su punto máximo de 18 a 36. Sí, en promedio, la evolución se ve bien y progresivo hasta su punto máximo.

Pero a nivel individual, el panorama es el siguiente:

La trampa del potencial y el desarrollo:

¿Quién hubiera predicho que un atleta de casi 30 años que corrió en el nivel mundial ocuparía las primeras posiciones en esta categoría? Ha sucedido en running y en ciclismo. ¿Es una  progresión normal o nos falta alguna variable que pueda ayudarnos a entender? Cuando usamos datos pasados, no conocemos los detalles y la variable que nos falta.

¿Y qué tal dos fenómenos de la escuela secundaria de los que asistieron a la misma universidad, Nick Willis y Alan Webb? Los dos tuvieron carreras tremendas de maneras muy diferentes, lograron establecer records personales similares de 1,500 m / milla, con una diferencia de casi una década a pesar de tener más o menos la misma edad.

¿Podemos atribuir todo esto a diferencias en el entrenamiento? Esa sería una respuesta tentadora. Pero eso sería demasiado aventurado. La realidad es que muy probablemente se deba a diferencias en el desarrollo físico y en la personalidad.

Si el conocimiento de los entrenadores sobre la progresión inteligente y el desarrollo a largo plazo fuera lo que separó a los atletas prometedores que alcanzaron su punto máximo en sus primeros años y que tuvieron una larga y exitosa carrera, entonces podríamos observarlo en los registros de los entrenadores. Sin embargo, algunos de los mismos entrenadores a los que elogiamos por el progreso magistral de un atleta tienen un montón de atletas muy promocionados que alcanzaron su punto máximo durante sus primeros años. ¿El entrenador aplicó su Plan de Desarrollo a Largo Plazo solo en algunos atletas seleccionados?

La realidad es mucho más difícil de lo que los relatos nos quieren hacer creer; que este proceso increíblemente complejo de desarrollo humano es controlable. Ambigüedad, no certeza es el nombre del juego cuando se trata de seres humanos.

La retrospectiva nos engaña. Nos hace sentir como si constantemente supiéramos todo. Después de todo, ¿cómo podríamos no haber visto a Usain Bolt elevarse al nivel que alcanzó? Pero ¿qué pasa con Walter Dix, Xavier Carter, Trentavis Friday, Jeff Demps, o cualquiera de los otros que en la última década o últimas dos décadas han sido calificados y pagados como si fueran a ser el próximo “Bolt”.

En este momento, todos estamos muy seguros de esa elección! Miremos más allá de realizar un borrador para la NFL, MLB o NBA, incluso teniendo en cuenta escenarios tipo “Moneyball”, el mundo del deporte está plagado de los llamados “potenciales”.

Esto no significa que debamos dejar de predecir el potencial. Es necesario tomar decisiones, pero debemos reconocer la complejidad del rendimiento.

Como administradores, los modelos estadísticos deben ser utilizados como guíasy no para imponer decisiones. Es frustrante ver que las decisiones de apoyo no se basan en lo que el atleta realiza actualmente, sino en función de dónde encajan en un modelo estadístico. ¿Están dentro del llamado modelo de desarrollo? Si tenemos un atleta que se encuentra fuera de la norma, que Dios lo ayude!!.  El modelo se convierte en un dictador, si no entendemos la matiz del rendimiento. Como entrenador, creo que deberíamos ser aún más cautelosos. Creo que la progresión es un concepto mal interpretado. Tendemos a poner a las personas en cajas según lo que han corrido. Eres un corredor de 2:00 o eres un corredor de 2:05, y como entrenadores y atletas empezamos a creer en estas cajas que establecimos. Creo que este es el comienzo del final de la progresión. Una vez que te colocas dentro de una caja o te asignan a una, limitas la visión de progreso. Simplemente no sabes quién será tu próxima Maggie Vessey, que obtuvo el mejor resultado de 2: 02.01 a la edad de 26 años, y pasó a correr 1: 57.8 al año siguiente.

No estoy diciendo que renunciemos a la predicción de rendimiento, sino que estoy sugiriendo que tengamos cuidado. No permitamos que se convierta en la única fuerza impulsora. Debería ser parte del rompecabezas y no el único aspecto a tener en cuenta.

 


AUTOR

Steve Magnes

Entrenador de corredores de clase mundial, y además autor del nuevo libro, Peak Performance. Puedes contactarlo en su cuenta de twitter @stevemagness

 

NOTA ORIGINAL

Should We Predict Development and Performance?

 

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