El Ciclista con el VO2 máx. más alto de la Historia: Oskar Svendsen

En agosto 27 de 2012, un ciclista noruego de 18 años llamado Oskar Svendsen visitó un laboratorio en Lillehammer para realizarse una serie de pruebas fisiológicas dentro de las cuales se incluían la de umbral de lactato, la de eficiencia y las de VO2máximo. Dichas pruebas se habían convertido en una parte estándar de su rutina desde que cambió su enfoque de entrenamiento de esquí alpino a ciclismo, tres años atrás. Pero algo diferente ocurrió esta vez. Después de concluidas las pruebas, los científicos desarmaron todos los equipos de medición metabólica y los devolvieron al fabricante para verificar su calibración: la lectura del VO2 máx. de Svendsen había eclipsado el valor más alto que jamás se hubiera registrado.

El VO2 max mide qué tan rápido tus pulmones, corazón y músculos pueden procesar el oxígeno y es sinónimo de capacidad aeróbica. Cuando hablamos de proezas extremas en resistencia, tales como los récords mundiales o las maratones de dos horas, nos estamos preguntando implícitamente (en parte, al menos) sobre los límites del VO2 max. Cada nuevo “récord fisiológico” es siempre una gran hazaña. A pesar de que Svendsen era desconocido en ese entonces, los rumores sobre los resultados de sus pruebas viajaron rápido – especialmente cuando, apenas dos semanas después, estuvo a la altura de su potencial fisiológico y ganó la contrarreloj del campeonato mundial junior de ciclismo.

Sin embargo, dichos récords han sido causa de gran escepticismo. Tal como lo señalé el año pasado en un artículo sobre los límites superiores de VO2 max, las lecturas falsas son bastante comunes, en parte debido a que los equipos de medición metabólica no están realmente diseñados para fenómenos que puedan quemar más de siete litros de oxígeno por minuto. El récord que Svendsen supuestamente rompió – la lectura de 96 mililitros de oxígeno por kilogramo de peso corporal por minuto que ostentaba la leyenda del esquí de fondo Bjørn Dæhlie en los años 1900 – es visto con escepticismo por muchos científicos y se reportó solamente en la prensa en lugar de aparecer en publicaciones científicas.

El mismo nivel de crítica no se le puede otorgar a la lectura de 96.7 ml/kg/min de Svendsen. La semana pasada, un grupo de investigadores de la Inland University of Applied Sciences en Noruega (junto con el fisiólogo Michael Joyner de la Mayo Clinic) publicó un reporte de caso en el Journal of Applied Physiology. El documento detalla, particularmente, el historial completo de las pruebas realizadas a Svendsen en lugar de mostrar de forma aislada un valor único elevado, creando así el argumento de que la medición fue legítima – y ofreciendo una nueva perspectiva sobre lo que, posteriormente, ocurrió con Svenden.

Antes de que Svendsen debutara en el ciclismo a la edad de 15 años, él era un esquiador alpino. Su rutina no era particularmente intensa: uno o dos entrenamientos a la semana, junto con las competencias de fin de semana durante el invierno. El régimen estaba enfocado, en su mayoría, en fuerza, estabilidad y coordinación; razón por la cual no se esperaría que tuviera una capacidad aeróbica particularmente buena. A sus 15 años, comenzó a pedalear dos o tres veces por semana como parte de su entrenamiento fuera de temporada. Era bueno en ello, así que tomó una prueba de VO2 max como parte de un proceso de selección para un programa de ciclismo de una escuela local. El resultado de 74.6 ml/kg/min para un adolescente esencialmente poco entrenado era excepcional: era algo que se esperaba de un atleta de resistencia de talla nacional, e incluso internacional. Fue así como aprobó el proceso de selección.

A través de los siguientes años, Svendsen comenzó a entrenar formalmente y sus resultados respondieron en consonancia. Tan solo seis meses después de su primer test, alcanzó una medida de 83.4. Al año siguiente, logró llegar a 86.8. Y un año después de eso, fue cuando registró el conocido 96.7. Su segunda lectura más alta, más tarde en 2012, fue de 92.8. Es tentador pensar que su récord fue un error de medición o de calibración. De hecho, una de las secciones del reporte de caso se titula “¿Acaso creemos nosotros mismos en los resultados?”.

El equipo de pruebas, vale la pena mencionar, estaba calibrado correctamente de acuerdo al fabricante. Las otras lecturas que resultaron ese día no fueron más altas de lo normal.

También es importante dar un vistazo a los resultados de las pruebas que se tomaron tan solo tres meses después, en diciembre de 2012. Svendsen registró 92.8 ml/kg/min, un número considerablemente más bajo que su resultado anterior. Pero esto fue justo en la mitad de su temporada de descanso y había ganado 2.2 kg. El VO2 max se expresa de forma relativa al peso corporal, lo cual significa que es una medida que se divide entre el peso en kilogramos. Pero lo que la máquina realmente mide es el VO2 máximo absoluto el cual no se divide entre el peso. El récord corresponde a una lectura de un VO2 max absoluto de 7.397 litros de oxígeno por minuto; la prueba posterior que se le realizó fuera de temporada fue prácticamente indistinguible, con un resultado de 7.307 L/min. Svendsen todavía era una máquina para procesar oxígeno; lo único que había sucedido era que había ganado unas cuantos kilogramos durante su temporada de descanso.

El campeonato mundial en el que participó Svendsen fue su último como junior. Al año siguiente, subió al ranking de los sub-23 con un equipo noruego llamado Joker. Tuvo unas competencias prometedoras así como otras decepcionantes. En 2014, dos años después de su famoso test, decidió tomar una pausa del ciclismo. Después de 15 meses sin entrenamiento formal, durante los cuales corrió una o dos veces por semana, realizó una última visita al laboratorio. Su VO2 max había regresado a 77.0 ml/kg/min – sorprendentemente cerca de los 74.6 que había registrado la primera vez que llegó al laboratorio.

Dos de las cosas que más se destacan de los valores de Svendsen es cuán altos eran cuando no entrenaba y la magnitud en la que incrementaron cuando sí lo hacía. Las líneas de base tanto de estado físico como de entrenamiento tienen un componente genético fuerte y Svendsen parece haberse ganado la lotería en ambos. Sin embargo, su debilidad era la eficiencia: su gran motor aeróbico le proporcionaba mucha energía para quemar, pero eso no se traducía en una potencia sobrenatural en la bicicleta. Tal vez eso pudo haber sucedido después de algunos años de entrenamiento, aunque los científicos aún no están muy seguros de qué es aquello que determina la eficiencia en el ciclismo y cómo mejorarla si es que es siquiera posible.

Al final, la verdadera lección que podemos aprender de la historia de Svendsen es que la fisiología no es producto del destino. Sus altas cifras nos dicen que eventualmente alguien más vendrá con números similares. Pero para traspasar las barreras del rendimiento deportivo, ese alguien necesitará de algo más – algo, tal vez, que no pueda ser medido en un laboratorio. “A fin de cuentas, el talento está en la cabeza” le dijo Svendsen a un periodista noruego (de acuerdo al traductor de Google) poco tiempo después de haber dejado el ciclismo. “Eso es lo que creas tú mismo. Lo físico es tan solo un bono extra”. Después de eso, él decidió regresar a la universidad y estudiar psicología.

Autor

Alex Hutchinson

Traducción

Juliana Bermeo

Nota Original

https://www.outsideonline.com/2398524/highest-ever-vo2max-cyclist-oskar-svendsen

 

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