Nike Acaba de Revelar Nuevos Datos sobre Vaporfly

En un par de presentaciones se analiza la biomecánica de las cuestionadas zapatillas y además se analiza si brindan protección contra el daño muscular inducido durante las maratones.

Durante la última semana, algunos de los frikis expertos en zapatillas del mundo se reunieron en los Rockies Canadienses en el Simposio Anual de Biomecánica del Calzado, una reunión íntima donde los académicos y los investigadores de la industria intercambiaron puntos de vista y, en ocasiones, algunos datos. Entre las presentaciones se destacaron dos de los investigadores del Nike Sport Research Lab, quienes arrojaron luz sobre dos preguntas clave sobre las controvertidas zapatillas Vaporfly 4% de la compañía: ¿cómo funciona la placa de fibra de carbono?. ¿Proteje grueso acolchado las piernas del daño muscular?.

La pregunta de cómo hacen las zapatillas para producir su tan publicitado ahorro de energía de cuatro por ciento, ha sido por supuesto, abordada reiteradamente en los dos años que han transcurrido desde su comercialización al público. Este artículo de noviembre pasado es mi intento más reciente de abordar esta pregunta, y se basó en la investigación de un equipo de la Universidad de Colorado. Uno de los grandes problemas que tiene esta investigación: los científicos podían solamente probar aquellas versiones de las zapatillas que han sido vendidas; aquellas que poseen la placa de fibra de carbono de forma curva incrustada en una gruesa capa de espuma ZoomX. ¿Qué sucedería si se retira la placa o si se altera su geometría?. Sólo Nike podría realizar estas pruebas, y no han revelado nada al respecto.

En el simposio realizado la semana pasada, un equipo dirigido por Emily Farina de Nike, finalmente, presentó algunos datos vinculados a esto; el resumen se publicará en Footwear Science. Los resultados presentan una comparación entre cuatro zapatillas estilo Vaporfly, idénticas en todos los aspectos, excepto en lo que respecta a la placa de fibra de carbono. Una no tenía placa; otra tenía una placa casi plana; otra tenía una placa moderadamente curvada; y otra tenía una placa muy curvada similar (por lo que puedo decir) a la que posee la zapatilla real. El estudio se realizó con la participación de 5 corredores y para el mismo se utilizó una placa con capacidad de medir la fuerza y un análisis de la marcha en 3D para evaluar los mecanismos de las articulaciones del tobillo y metatarso-falángica (MTP o más conocido como dedo gordo del pie).

En los primeros años de los 2000, un investigador de la Universidad de Calgary llamado Darren Stefanyshyn, que trabajaba con Adidas, desarrolló placas de fibra de carbono ligeramente curvadas, que mejoraron la economía de la carrera. La clave que sugirió, fue que la placa mantiene el dedo gordo del pie estirado, lo que reduce la energía que se pierde durante el frenado a medida que el dedo gordo se dobla/flexiona. Pero además del ahorro de energía en el dedo del pie, aparentemente las placas también permitirían un ahorro extra de energía en el tobillo. La innovación de Nike, que consistía en una placa con una forma curva más radical y con forma de cuchara, reduciría la pérdida de energía en el tobillo y además permitiría ahorrar energía en el dedo del pie.

Al menos, en teoría (pero resultaba difícil de evaluar sin contar con algunos datos). La presentación de Farina incluyo dos figuras muy importantes. La primera mostraba el trabajo neto efectuado por el MTP (dedo del pie) con cada una de las zapatillas, lo que puede ser tomado como la cantidad de energía perdida con cada zancada:

La zapatilla utilizada como control (Con), que no tenía ninguna placa de carbono, pierde aproximadamente 11 Joules por zancada. El hecho de pegar una placa plana (Lat) en la entresuela permite ahorrar algo de esa energía. Una placa moderadamente curva (Mod) ahorra un poco más. Y la placa extremadamente curva (Ext) permite ahorrar la mayor cantidad de energía, reduciendo las pérdidas en aproximadamente un cuarto.

Pero, ¿qué ocurre en la articulación del tobillo? Esto es lo que muestra el otro gráfico:

En este caso observamos el “momento” (otra palabra que se utiliza en reemplazo de torque) que se aplica durante el empuje (push off) con el tobillo: mientras más alto sea su valor significa que los músculos de las pantorrillas están realizando un trabajo muy duro. Comparando las zapatillas sin placa (Con) y las zapatillas con placa plana (Flat), podemos observar que el hecho de pegar una placa de fibra de carbono en la zapatilla te consumirá una energía que compensará, al menos parcialmente, el ahorro que estás teniendo en el dedo del pie. Pero si se agrega una curva moderada a la placa, el gasto del tobillo disminuye, y si la curva se pronuncia aún más, se vuelve al principio: comparativamente el trabajo del tobillo no es más difícil a cuando no se coloca la placa, por lo que se obtiene lo mejor de ambos mundos.

Un aspecto que notablemente no está presente en el resumen es la información sobre la economía de carrera de estas cuatro zapatillas. ¿No ajustar la curvatura de la placa (o retirarla completamente) variará la economía de ahorro de 4 por ciento a 3,5 por ciento?. O eliminará mayormente las ganancias, de 4 a 0,5 por ciento o algo así?. Sin esta información, no podemos hacer ningún juicio sobre la relativa importancia de la placa con respecto a la espuma ZoomX (el estudio de Colorado que comenté previamente sugirió que era la espuma y no la placa, la que realizaba la mayor parte del trabajo).

¿Estos resultados cambian algo?. Supongo que esto dependerá de que pregunta nos hayamos planteado. Si usted desea saber cómo funcionan las zapatillas, esta información añade peso a la argumentación de que las placas no funcionan como “resortes”. Son palancas y férulas rigidizantes, similares a las ampliamente utilizadas en los clavos para atletismo; Si algo actúa como un resorte en las zapatillas, es la espuma de la entresuela, como en cualquier otra zapatilla para correr.

Si por otra parte, usted está tratando de descubrir si las zapatillas deben ser prohibidas, entonces, los resultados no cambian realmente nada, excepto que el grito de objeción no debe ser “ prohíban los resortes en las zapatillas”. En su lugar, debería ser: “fijen límites en la geometría y construcción de las zapatillas para evitar que los competidores obtengan una ventaja significativa sobre sus pares que usan diferentes zapatillas!”.

Este es un punto de vista razonable (algo que he estado sugiriendo desde que aparecieron las zapatillas). Pero en lugar de vilipendiar la tecnología específica de las zapatillas (algo ridículo dada la gran cantidad de otras empresas de zapatillas que incorporaron placas de carbono en sus zapatillas antes de que Nike lo hiciera), es necesario realizar un cambio en el resultado: se prohibirían porque funcionan muy bien, no porque estén haciendo trampa.

Con respecto a la segunda presentación, la cual es completamente diferente pero nos conduce a la misma pregunta. Nike ha estado pregonando el 4 por ciento de ahorro desde que la zapatilla fue lanzada hace dos veranos, debido a que esto fue respaldado por datos que habían pasado por un proceso de revisión por pares. Pero también hicieron hincapié en la retroalimentación que obtuvieron a partir de los sujetos que probaron las zapatillas, quienes afirmaron que sentían menos rebote y que se recuperaban más rápidamente después del entrenamiento y de las carreras con las Vaporfly. No existen datos para respaldar que la afirmación realizada más arriba, pero Brett Kirby de Nike trató de remediar esto en el simposio.

El estudio que mencionó fue realizado con 14 corredores que estaban entrenando para el Maratón de Portland de 2017, quienes fueron divididos en dos grupos más o menos similares que utilizaron Vaporfly 4% o las convencionales Zoom Pegasus 34. Inmediatamente antes y después de la maratón, se les extrajeron muestras de sangre y completaron una encuesta de dolor. Lo que observaron los investigadores fue que los corredores que utilizaron las zapatillas Vaporfly presentaron bajos niveles de tres parámetros sanguíneos indicativos de daño e inflamación muscular (lactato deshidrogenasa, recuento de glóbulos blancos e interleuquina 6) después de la carrera, en un porcentaje de entre 15 y el 43 por ciento. Los corredores también informaron un nivel de dolor en las piernas significativamente menor.

La segunda parte del estudio se realizó con siete de los sujetos quienes de manera aleatoria, entrenaron durante dos semanas con las Vaporfly y con las Pegasus, realizaron tres entrenamientos estandarizados por semana con la misma intensidad, lo que se determinó a través de la frecuencia cardíaca. Cuando realizaron el entrenamiento con las Vaporfly, los corredores corrieron más rápido y más lejos, algo que era esperable dada la ventaja en la economía de la carrera. Pero lo más interesante fue que la brechase ensanchó a medida que el entrenamiento de la semana avanzaba: el lunes se midieron 9 segundos por milla más rápido con las Vaporfly que con las Pegasus; el Miércoles se midieron 15 segundos más rápido; el Viernes, 35 segundos más rápido. Esto sugiere que los corredores podían manejar la carga acumulada de entrenamiento y podían recuperarse más eficientemente, lo que les permitió entrenar más duro y más rápido.

Ahora, dejemos el entusiasmo un poco de lado. Este es un estudio absolutamente pequeño, realizado por el fabricante de una zapatilla y presentado sin revisión por pares en un pequeño simposio. No hay muchas razones para tomar los resultados con un grano de sal. Pero, sin embargo, estos resultados son intrigantes y apuntan a una potencial vía de investigación para otros científicos que no pertenezcan a Nike que podría producir algunos resultados fructíferos. En la superficie, la idea de que las zapatillas súper acolchadas son mejores para tus piernas suena lógico, pero realmente casi no hay evidencia de que esto sea realmente cierto. En realidad, los dos estudios que Kirby cita para sostener su declaración de que “superficies más suaves pueden disminuir la respuesta de DOMS [dolor muscular de aparición tardía]” son estudios poco claros realizados con carreras en la arena y con saltos desde cajas hacia colchonetas de goma espuma. Esta es una pregunta que merece ser respondida de manera más contundente.

Si se comprueba que las Vaporfly son inusualmente buenas para proteger las piernas, entonces a continuación se generará una ola de debates sobre la prohibición de las mismas. Uno de los argumentos claves a favor de permitir un avance constante en la tecnología deportiva es que los avances finalmente aportarán muchos beneficios para la sociedad: tenemos raquetas de tenis más livianas y cascos más seguros y así sucesivamente.

Esto no siempre es cierto: cuando se prohibieron los trajes de baño con alta tecnología en 2010, una razón por la que no arrojé ninguna lágrima fue que no me pareció una gran pérdida. El hecho de tener que meterse en un corset de goma desechable solo merece la pena si usted está tratando de ganar carreras por una fracción de segundo. Pero si las Vaporfly, además de aumentar la eficiencia, permiten que las personas corran más lejos con mayor comodidad, entonces ¿que tienen de malo?.

Autor

Alex Hutchinson

Referencia Original

https://www.outsideonline.com/2400514/nike-vaporfly-carbon-plate-presentation

 

 

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